Viendo donde la ponen

    RÍO DE JANEIRO.- Riquelme, Totti y Messi tuvieron su antepasado en la vida de Leandro Paredes. Fue Zinedine Zidane el que inauguró la era de los monstruos del fútbol en la cabeza de ese nene del conurbano bonaerense. «En San Justo jugaba y relataba al mismo tiempo. Primero decía que era Zidane y después, a veces, lo cambiaba por Román», recuerda, sobre aquel pasado infantil. No pasó demasiado tiempo para que sus relatos pasaran del plano virtual al real: a los 15 años ya se entrenaba en Boca con el 10 de sus deslumbramientos iniciales. «Yo era su pollo, me llevaba a almorzar siempre después de los entrenamientos. A él le gustaba rodearse de los que recién arrancábamos», eleva a Riquelme. La progresión siguió con la estatua viviente de la Roma: Paredes abrió grandes sus ojos cuando vio en el vestuario a Totti por primera vez. Y después, una tarde de Melbourne, Messi: «Llegó y nos saludó a todos los que estábamos en una mesa. Sabía mi nombre», precisa, dos años después de la anécdota de su primera citación a la selección. «Siempre me pasó lo mismo, en cada lugar al que llegué me encontré con grandes. Pero no me contagié nada de ellos», se ríe.

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