Adoptar en Argentina puede llevar más de diez años y, sin embargo, el 20% de los chicos que son entregados a una familia son devueltos. Los motivos que le dan al Ministerio Público Tutelar (MPT) son diversos. Una pareja se dio cuenta de que quería un perro, y no un hijo. Otra prefería que fuera biológico, así que cuando lograron concebir restituyeron a los dos chicos que habían adoptado. Un nene recibió el peor regalo el día de su cumpleaños: sus “padres” no podían tenerlo más y volvió al hogar de tránsito en el que había vivido.

No existe ninguna ley que diga que el Estado le tiene que dar a un adulto, un hijo. Tiene que haber una reforma cultural para que se entienda que es un instituto para satisfacer el derecho de los chicos y no una demanda de los adultos”, explica Yael Bendel, asesora general tutelar del MPT. En esa línea, agrega: “Creo que el 90% de la cuestión pasa por ahí. Si van a adoptar para darle una familia, para cuidarlo, para amarlo, no va a importar el lío que haga después o los problemas que se vayan suscitando. Ahora, si lo adoptan para tener una familia perfecta, para cubrir el deseo de hijo, para cumplir con los mandatos sociales, ahí suceden las devoluciones, porque van a empezar los conflictos que tenemos todos”.

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